Candelario Reyes García - Honduras.
GRAFÍA A Diana Canales
La vida se multiplica en una forja que no divide, se da en sí, se vuelve en sí, es sí para así dar vida.
Suelta nudos al germinar, es ella, no otra y se revela, siendo que es en pleno alimentando su equilibrio, desmenuzando cosechas, desgranando futuras siembras, compartiendo gozos compartiéndose en lo esencial de su pasión, de su paciencia en la adversidad y la espera que siempre califica breve, en las circunstancias de su eternidad.
En su caminar puede parecer duelo, aromas de azahares truncados, libélulas que de felpa su vuelo decae en polvo o una esperanza perdida en la esquina de esa calle que tan bien creímos conocer.
Pero ni el invierno es eterno, ni el verano permanente, tampoco el egoísmo alcanza a parodiar la primavera, yenándolo todo de rótulos dobles, ni la iniquidad suplantar la gentileza de los colores del otoño con maquillajes sosos.
Su energía está escrita en las líneas de las manos, en las que crean las manos, en las que dan y encuentran cuando se juntan en torno a una fogata a esperar que algo suceda, una sonrisa, un carbón vuelto diamante, una alegoría del mañana, un homenaje al sueño de soñar la gratuidad de la vida, el punto exacto donde nos encontramos, que acaso sea la concurrencia en que despierta una galaxia.
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Por lobogabriel - 16 de Marzo, 2010, 9:48, Categoría: poesia
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